Admirable
Y es un tipo de miedo inexplicable.
Quiero decir que no sé qué decir, exactamente.
Me doblego ante las dudas y la pretensión, porque pienso que soy un problema.
Quizá no yo, quizá mi cerebro. Tal vez mi corazón es el que molesta.
Discretos dolores que madrugan ante mensajes que no tienen trasfondo.
Imagino mucho, sueño despierto y despilfarro emoción por nada.
Bueno, sí, por algo, pero no es para tanto, creo.
Es esa duda, esa disonancia entre palabras y acciones; mías, tuyas...
Al final asumo lo que es mejor: nada; que no hay nada. Que alucino.
Injusto es convertir a alguien, incluso en tu propia mente; injusto.
Conexiones genuinas, momentos graciosos y carcajadas burdas.
Heme aquí escribiendo, dedicando a nadie. Creo que me dirijo a mí.
Regreso a esta noche; a las noches. A los fines de preguntas y cuestiones.
Estaría contigo de no ser por nada; de ser por todo aquello que nos junta y nos separa.
Amo las contradicciones, pero, ah... cómo me desagradan.
Vivirlas es diferente, es apasionantemenete repelente y perturbante. No entiendo, a pesar de saber.
Sí, estoy divagando. Galimatías tuyas, mías y de aquello que es meramente de museo.
De admirar, de observar y de ver. No de sentir, jamás de tocar, mucho menos acariciar.
Pues es frágilmente destructiva, la única obra.
Hundirnos juntos sería mi sueño, terminar con este lugar por sentir.